Las redes sociales son puro cotilleo. (Los tópicos más oídos)

Todavía hay muchas empresas que afirman que eso de las redes sociales no les va o que desconfían de ellas. Estos son algunos de los argumentos más oídos:

Las redes sociales son puro cotilleo. Hay personas que ponen en las redes sociales qué están cenando, comiendo y desayunando; a quién se han ligado la noche anterior o cómo han batido el récord de ingesta de cervezas sin desplomarse. Pero ese no es el objetivo de una empresa que se apunta a las redes sociales. Ninguna compañía debe verter en las redes sus experiencias personales, sino exclusivamente las profesionales, su actividad empresarial, sus nuevos socios, incorporaciones de personal, innovaciones de producción, ofertas y promociones, premios, productos destacados, mejoras en la atención al cliente…

Las redes sociales son para los jóvenes. Cada vez son más las personas mayores y de mediana edad que tienen su perfil en Facebook o que disfrutan pasando tiempo en Twitter. Y a todas esas personas les llega la actividad de sus amigos, sí, pero también de las empresas. Las redes ya no tienen edad. Manejarlas no es más complicado que navegar por Internet o contar con una dirección de correo electrónico. Las 100 mayores empresas son mencionadas en Internet más de 10 millones de veces al mes. Tengamos en cuenta que más de 800 millones de personas en el mundo tienen Facebook y más de 200 millones están en Twitter. En España se calcula que hay 15 millones en Facebook, 12 millones en Tuenti, 5 millones en Twitter y 2 millones en LinkedIn.

Mis clientes no están en las redes sociales. Puede que existan sectores menos dispuestos a comunicarse a través de las redes sociales, pero reconozcamos que muchísima gente de toda clase y condición está en ellas cada día. Y las personas no solo buscan servicios para sí mismos, sino también para sus parejas, sus hijos, sus mayores, su trabajo, su vivienda, su coche, sus viajes, sus amigos… Una empresa no se debe solo a sus clientes reales, también tiene que pensar en los potenciales y, a tenor de las cifras vistas en el punto anterior, no se puede afirmar que los clientes no están en las redes sociales. Cuando navegamos por Internet siempre está presente la publicidad y, a menudo, es de la competencia.

Mi empresa no necesita estar en redes sociales. Es posible que, hasta el momento, nuestra empresa haya funcionado bien sin estar en redes, pero a lo mejor también funcionaba bien sin ordenadores cuando no existían y ahora ni nos planteamos vivir sin ellos. Los tiempos cambian y las necesidades de los clientes también, para esto están los empresarios: para adaptarse e incluso adelantarse a las nuevas demandas de los mercados.

Desconfío de las redes sociales. Hay quien teme las críticas, el daño que personas sin escrúpulos, enemigos o incluso la competencia puedan hacer a su imagen de manera pública. Todo lo contrario. Una buena gestión de cualquier conflicto en las redes sociales puede hacer que ganemos puntos. Basta con saber responder en las redes sociales a un cliente molesto para salir reforzados de la adversidad.

No sé qué poner en las redes sociales. Puede que al principio nos cueste, pero enseguida tendremos más y más ideas para contar, enlazar, compartir… En caso contrario, siempre podremos encargar esta tarea a un profesional. En las redes sociales es importante no ser pesados ni hacer autobombo a cada momento. Por ejemplo, si tenemos una empresa de limpiezas no vamos a bombardear a nuestros seguidores cada día diciendo que nos llamen, que se lo vamos a dejar todo como los chorros del oro, porque nos abandonarían a la tercera insistencia. Pero sí podemos hablarles de la alergia a los ácaros del polvo, de cómo quitar una mancha de bolígrafo, de las propiedades de la sal o el vinagre como productos de limpieza, etc. Es decir, tenemos que conseguir interesarles, lograr que nos quieran y no nos abandonen. ¿Qué nos reporta esto? Regalar a nuestros clientes una información útil hará que nos sean fieles y se acuerden de nosotros si un día nos necesitan y, en cualquier caso, siempre mejoraremos nuestra imagen.

¿Para qué estar en Twitter si ya tenemos Facebook?

Algunas empresas se plantean esta alternativa; sin embargo, no se trata de dividir, sino de sumar.

Algunos de nuestros clientes, pequeños empresarios, no entienden para qué estar en Twitter, no saben cómo funciona, no manejan esta red en su vida diaria y piensan que no les va a reportar ningún beneficio para su trabajo. Tampoco quieren gastar más para que un community manager se lo mantenga, porque no ven la utilidad.

Curiosamente, ocurre que, dependiendo del tipo de negocio, algunos de nuestros clientes se asombran de que tienen más seguidores en Twitter que fans en Facebook y se preguntan cuál es el secreto de esa red en la que apenas hay espacio para decir algo.

Esto pasa por ver las redes sociales como un patio de vecinos en el que uno se asoma a cotillear. Grave error. Las redes sociales pueden ser una valiosísima fuente de información, un lugar para hacer contactos, competir, aprender y crecer.

Facebook y Twitter son redes diferentes (de hecho, Twitter ni siquiera se considera una red social propiamente dicha), con contenidos, imagen y destinatarios muy distintos. No hay que elegir entre una y otra, sino actuar en ambas para ganar mayor presencia.

Twitter nos sirve para…

Es una forma rápida de compartir información. De Twitter recibiremos mucho más de lo que damos si sabemos gestionarla adecuadamente. Nuestra competencia nos brindará noticias y conocimientos útiles para nuestro sector ¡y eso con solo dedicar un rato al día para ver qué está pasando!

Conseguimos más presencia. Twitter nos permite llegar a más personas que si no estuviéramos; esto es de Perogrullo, pero conviene recordarlo. Y probablemente nos va a acercar a otro tipo de gente distinta de la de Facebook. Tener más presencia en redes es tener más oportunidades de darnos a conocer y captar clientes.

Mejoramos la atención al cliente. Twitter nos permite contestar rápidamente a los clientes (si estamos atentos, claro). Y también hacerlo públicamente, para que nuestra marca consiga notoriedad y publicidad.

Damos una buena imagen. Twitter nos permite cuidar nuestra imagen, incluso podemos felicitar a nuestros competidores por sus logros y quedar como unos señores.

Podemos hacernos publicidad. En Twitter podemos anunciar promociones de nuestro negocio, un nuevo trabajo para una empresa… sin ser pesados, claro.

Es un impacto más. Twitter es una red abierta. La gente puede vernos sin necesidad de ser nuestros seguidores. Por eso también debemos aprovechar el soporte que nos brinda el sistema para colocar nuestra identidad de marca con nuestro diseño corporativo, un enlace a nuestro blog, nuestra web, teléfonos…

¿A qué empresas les interesa estar en Twitter? Nosotros pensamos que a todas. O al menos ahora mismo no se nos ocurre ninguna razón por la que una empresa no debería estar en Twitter.