¿Sobre qué escribir en un blog?

Tener un blog empieza a ser una vulgaridad: todo el mundo tiene uno o quiere tenerlo. El problema es que una vez que se cuenta con el ansiado blog, no siempre se sabe qué poner.

El blog personal

¿De qué escribimos en un blog? No todos los días está uno inspirado ni tiene ganas de compartir experiencias o conocimientos con sus seguidores. Eso es perfectamente comprensible cuando hablamos de llevar un blog personal. De ahí que los blogs de este tipo estén llenos de silencios y posteriores «Perdonad, pero he estado muy ocupada…» o «Retomo mi blog tras una pausa por…». Y esto en el mejor de los casos, porque otras veces vamos a dar con blogs muertos desde hace años en los que quien debía alimentarlos abandonó por eso de que no apetece, no hay tiempo o no dio con el tema.

El blog de empresa

Pero si de lo que estamos hablando es de escribir en un blog de empresa, nuestro estado de ánimo, las vacaciones de las musas o los compromisos profesionales y personales no pueden ser un condicionante. Hay que escribir con cierta regularidad. De lo contrario, un blog, un Facebook o un Twitter no actualizados serán la peor imagen para nuestro negocio. Por eso siempre insistimos: si no es posible comprometerse a nutrir las redes sociales ni encargar su mantenimiento a un profesional, es preferible no estar en ellas.

Sobre qué escribir

Tenemos que definir nuestro contenido, el ámbito de nuestro negocio y lo que pueda interesar a nuestros seguidores. Para ello lo mejor es estar al tanto de lo que hace la competencia en redes sociales. Por ejemplo, si vendemos naranjas, sigamos en Twitter y Facebook a otros que hagan lo mismo o algo parecido: agricultores, distribuidores, fabricantes de maquinaria, restaurantes, tiendas, cocineros… Porque sus contenidos y las cuentas que ellos sigan nos proporcionarán ideas interesantes para nutrir nuestro blog.

Además, para escribir un blog es importante…

1. Cuando leamos contenidos que nos gusten, tomemos nota al momento, no para copiar, pero sí para inspirarnos. Hay que apuntar todo aquello que pueda sugerirnos un tema para, posteriormente, desarrollarlo. 2. Es importante hablar de lo que conozcamos, aunque siempre podemos documentarnos sobre lo que no sabemos. Los periodistas así lo hacemos: hablamos de todo sin saber de nada, pero procuramos que no se nos note demasiado. 3. No temamos hablar de nuestra experiencia personal, de nuestros gustos, de nuestros fracasos y éxitos; eso nos hará más cercanos. 4. Compartamos conocimientos con los demás: ser generosos es el mejor anuncio de nosotros mismos. 5. No demos las cosas por sabidas. Habrá seguidores que se acerquen por primera vez al tema, por lo que no es buena idea escribir para expertos (salvo que nuestro blog esté expresamente pensado para ellos). 6. Pongámonos en la piel de nuestros seguidores. ¿Qué le puede interesar? ¿Qué necesitan saber? ¿Qué podemos ofrecerles? 7. Escuchemos a nuestros clientes para satisfacer sus gustos. En las redes sociales es fácil saber qué contenidos gustan más y cuáles no interesan. 8. No seamos pesados. La gente tiene poco tiempo y es preferible escribir tres posts cortos que uno ladrillo. Además, procuremos poner puntos, apartados, negritas… para facilitar la lectura. 9. Pidamos a nuestros lectores que interactúen, que nos den su opinión, que aporten sus ideas sobre lo que escribimos. 10. Cuando no sepamos qué escribir en nuestro blog, una foto acompañada de un breve comentario es una buena solución de emergencia.

¿Cómo promocionar un blog?

Ofrecer contenidos de calidad es condición sine qua non para dar a conocer un blog, pero no la única.

Supongamos que tenemos un buen blog, que hemos plasmado una idea brillante de la forma adecuada, que nos gusta escribir en él y sabemos comunicar de forma eficaz. Además ya contamos con varias entradas organizadas en sus correspondientes categorías. Y ahora, ¿cómo lo damos a conocer?

Un sencillo mail

Lo primero que uno debe hacer es tirar de agenda. Enviar un mail a la familia, amigos, conocidos, contactos de trabajo, proveedores, al ayuntamiento, al que nos atiende en el banco, incluso a nuestro chapuzas de cabecera si lo tenemos. Ojo, no mandemos un único mail con copia a todos que pueda asustar a nuestros receptores o que sea considerado spam; hagamos un envío diferenciado.

En este mail, sin agobiar, de forma simpática y distendida, podemos poner algo así: “Te escribo para decirte que tengo un blog sobre… (adjuntamos enlace). Te pido que le eches un vistazo y, si te gusta, te suscribas y me sigas”, por ejemplo.

Además, a partir de ese momento, podemos incluir el enlace a nuestro blog en la firma de nuestros mails, igual que ponemos el teléfono o el nombre, siempre que vayan destinados a un público similar; esto es, si tenemos un blog de repostería, igual no es pertinente adjuntarlo cada vez que nos dirijamos al jefe de recursos humanos de la empresa en la que trabajamos.

No olvidemos poner en nuestro blog cómo contactar con nosotros, una dirección de mail o un teléfono. Por obvio que parezca, en algunos blogs no figura.

Estar en contacto con otros blogueros ayuda: unos suelen recomendar a otros, compartir conocimientos y recursos.

Cuidar la materia prima

Para que un blog tenga éxito lo primero es ofrecer contenidos interesantes, que aporten algo a la gente que podría estar interesada en la materia que trata.

Además, conviene poner enlaces en cada post a otras entradas de nuestro blog con el fin de dar a los buscadores más posibilidades de que nos encuentren.

Los titulares atractivos siempre enganchan, y también esos que dicen “5 razones para…”,  “10 puntos por los que…”.

Toquemos temas de actualidad, en la medida de lo posible.

Es importante poner etiquetas en cada post; esto es, si estamos hablando de cómo hacer una tarta de chocolate, podremos etiquetarlo con las palabras que nos interesen para posicionarnos mejor: repostería, tartas, chocolate…

A la vez que lanzamos un blog, debemos anunciarlo en redes: en nuestro Facebook y nuestro Twitter, para que todos nuestros contactos lo sepan. O tal vez nos interese hacer una página de empresa en Facebook o una dirección en Twitter específicas para nuestro blog.

Tener paciencia

La cantidad no es tan esencial como la calidad. A lo mejor no es imprescindible tener miles de seguidores, sino gente próxima que nos lea, nos comente, nos aporte nuevas ideas… La promoción en redes se logra poco a poco cuando se ofrecen contenidos de calidad y bien escritos.