¿Podemos implicar a los empleados en las redes sociales?

El empresario debe valorar cuidadosamente si le interesa o no implicar a sus trabajadores en la gestión de las redes sociales. Y también deben pensarlo los empleados.

EMPLEADOS_Y_REDES_SOCIALES

No todas las empresas pueden permitirse contratar a un profesional que lleve su imagen en las redes sociales. Por eso algunas intentan que sean los propios empleados quienes dediquen un rato al día a decir algo en Twitter, que cuelguen algo en el Facebook corporativo, que añadan un nuevo post en el blog o que suban una foto a Pinterest.

La idea no está mal, pero cada empresa es un mundo y cada empleado también. Y es el dueño de la compañía quien debe valorar cuidadosamente si puede o no dejar que su marca esté en manos de sus empleados.

Antes de dar el paso, el empresario tiene que preguntarse:

¿Qué imagen quiero ofrecer?

Definir cuál va a ser el perfil y qué línea pretende seguir es lo primero. El empresario puede tener clara su idea empresarial, pero quizá desconozca cómo actuar en las redes sociales. Debe empezar por diseñar cuál va a ser su imagen en aquellas redes en las que decida participar.

¿Qué voy a aportar?

Nos ponemos en las redes para que nos conozcan, para hacernos publicidad, para captar clientes, para dar buena imagen o porque como todo el mundo está pensamos que tenemos que estar. Pero también para aprender de los demás, de los que son mejores que nosotros y, en especial, de nuestra competencia. ¿Y qué daremos a cambio? Promociones, ofertas, entretenimiento, diversión, información útil… Ofrezcamos algo que logre que quienes nos encuentren piensen que merece la pena seguirnos.

¿Quieren hacerlo los trabajadores?

No es lo mismo contar con trabajadores motivados que con personal que tiene que encargarse de la gestión de las redes sociales corporativas por obligación, que está mal pagado y con exceso de trabajo. Si los empleados se sienten a gusto, podrán ocuparse de las redes con éxito; de lo contrario… ¡tratemos de ser unos buenos jefes, hombre!

¿Tenemos empleados cualificados?

Puede que contemos con una plantilla bien dispuesta, pero las redes sociales requieren un cierto nivel de conocimiento. Si los empleados no saben, pero les gustaría, mejor que contratemos a alguien que les dé un cursito acelerado antes de que pierdan demasiado tiempo investigando y antes de arriesgarnos a sus meteduras de pata.

¿Saben escribir correctamente?

Las faltas de ortografía, la mala redacción, la ignorancia… dan la peor imagen de cualquier empresa. Las redes sociales son implacables y crueles con los errores; así que, si no estamos seguros de tener empleados que sepan escribir bien, no pongamos en juego nuestro prestigio.